Doctrina

Así creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó;
varón y hembra los creó.

Génesis 1:27

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Dios y la ideología de género

Dos de las mentiras más comunes que enseñan los activistas de la industria del género, especialmente a los niños pequeños, son que “uno puede nacer en el cuerpo equivocado” [i] y que “Dios cometió un error”. [ii] Aunque ya hemos discutido los argumentos que derrotan la primera mentira, la segunda mentira puede desmantelarse de manera similar investigando los únicos tres corolarios que pueden derivarse de la idea de que Dios podría errar: 1) Dios es cruel, 2) Dios es incompetente, o 3) Dios no existe.

Dios es cruel

Una de las afirmaciones que los activistas por los derechos de las personas transgénero hacen con frecuencia para apoyar la creencia en un espectro de género (géneros infinitos), en oposición a un binario (masculino y femenino), es la diversidad. Argumentan que el género es como el color de la piel o como la variedad de especies animales en la naturaleza. Afirman que Dios, si es que se dirigen a Dios, no es un dios limitado o limitante, sino un dios que celebra la diversidad en todos los aspectos de su creación.

 

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Sin embargo, si Dios es soberano y omnipotente (todopoderoso), y Dios intencionalmente crea personas cuyo paisaje interior (su “género”) no coincide con su paisaje exterior (su sexo físico), entonces solo podemos concluir que Dios es cruel. Diseñar específicamente una criatura cuya mente y cuerpo están en desacuerdo es crear una falta de integridad (que aquí significa integración o simbiosis del sistema) que, por definición, debe causar dolor y sufrimiento a la criatura.

La narrativa transgénero explica este dolor y sufrimiento como resultado de la no aceptación social. Pero no importa lo que uno experimente a manos de otros, ciertamente el mismo estado de existir en guerra con uno mismo crea su propio dolor inherente y falta de paz. Creer que Dios deliberadamente maldeciría a alguien para que viva en desarmonía consigo mismo, o que se le exija someterse a una extensa y permanente medicalización a través de cirugía manual y tratamiento con drogas en un intento por lograr la armonía, es pintar a Dios como un sádico.

Dios es incompetente

La mayoría de los textos sagrados religiosos son claros en tres puntos acerca de su deidad: Dios es omnipotente (todopoderoso), Dios es omnisciente (que todo lo sabe) y Dios es omnipresente (que todo lo ve). Las referencias bíblicas a estas tres características incluyen...

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